mar. Jun 25th, 2019

Atenas en un día.


La capital helena puede parecernos, a primera vista, caótica y urbanisticamente cuestionable, pero no hay ninguna duda, de que sus encantos «clásicos» siguen atrayendo a miles de turistas, que quedan embelesados no solo por la pureza nívea e intemporal de la Acrópolis, que ejerce como guardiana de la urbe,  sino también por su intensa y bulliciosa idiosincrasia. Un clasicismo universal y perenne marcado por ser la cuna de occidente. 


. Atenas es una ciudad nueva y vieja a la vez, en donde convive el contraste. Ruinas milenarias y modernidad, con una estructura urbanística que desde el avión nos parece una acumulación de terrones de azúcar colocados de forma regular. Aunque la red de transporte es efectiva, y completa, los lugares para visitar se encuentran concentrados en una zona relativamente limitada. Las zonas arqueológicas de mayor interés, se concentran tanto en la colina de la Acrópolis, como en el entorno del Barrio de la Plaka, a los pies de dicha colina, y que se encuentra delimitado por la Calle Stadiou, que conecta dos de las plazas más significativas: Sintagma y OmoniaLa referencia es el autobús turístico número 400, que en 90 minutos conecta los puntos turísticos característicos, pudiendo subir y bajar en cada punto. Para ello, hay que comprar un bono por 5 euros en el propio autobús, que sirve durante 24 horas, y permite viajes ilimitados en toda la red. Como la visita de la colina de la Acrópolis es fatigosa, sobre todo en época de calor intenso, conviene comenzar aquí. Esta enorme “tarta de cumpleaños”, a pesar de no estar intacta, no deja de  sobrecogernos por su magnificencia, dimensiones y equilibrio estético. Es esencial, pertrecharse de agua, zapatos cómodos, y algo que cubra la cabeza.

Entramos a la Acrópolispor la imponente Puerta de los Propileos, a través de su soberbia escalinata, y que tuvo diversos usos a lo largo de su  historia: desde palacio episcopal, a cuartel general del gobernador musulmán.  Tras entrar en el recinto, tenemos el templo de Athena Nike, que fue desmantelado por los turcos, y levantado de nuevo por los arqueólogos, en su presente localización. En el Templo de Erecteion, la tradición dice que la diosa Atenas creó el primer olivo, con las famosas estatuas de las cariátides. El centro de la colina, lo ocupa  el Partenón, diseñado por el famoso Fideas en el siglo V antes de cristo,  y que albergaba una inmensa estatua de Palas Atenea,de oro y marfil. El templo retangular de 17 columnas dóricas en cada lado, y ocho en el frente no es lo que era en la antigüedad.

 Es como una maravillosa pantalla de mármol, que adquiere tonalidades dispares según el momento del día. Como en el caso de los Propileos, fue además de templo griego, iglesia cristiana, mezquita, y más tarde polvorín. Nos gustara deleitarnos, con la soberbia vista de la ciudad, el Teatro de Dioniseos a los pies de la Acrópolis, y lugar de nacimiento de las comedias y tragedias áticas, a su vez y rivalizando en altura con la Acrópolis, la Colina del Licabeto, la Plaka y la ciudad a nuestros pies. Es una visión celestial. Antes de bajar, conviene echar un vistazo al Museo de la Acrópolis; levantado para almacenar los elementos sueltos del conjunto, tras las diversas destrucciones, sobre todo la explosión del siglo pasado cuando era un arsenal. Bajamos por la Plaka, que es el casco histórico; un entramado de callejuelas con sabor y tipismo, terrazas, tabernas y locales de comida típica. Aunque esta desvirtuado, por las hordas ingentes de turistas, que atiborran cada esquina, y las innumerables tiendas de souveniers, hay que visitar las Ruinas del Ágora como centro comercial de la antigua urbe ateniense. Destaca sobre todo, el Museo de Ágora, el Templo de Efaistos, Puerta Dipylon, y la Torre de los Vientos; uno de los pocos edificios  casi intactos.
La tarde es ideal para el Templo de Zeus Olímpico (entre las calles Amalias y Olgas), o el famoso Museo Arqueológico. Antes de llegar, pasaremos por la gran Plaza Sintagma, en si escaparate cosmopolita de la urbe; grandes hoteles, cafés, pero sobre todo el antiguo Palacio Real (el actual parlamento) y la Tumba del Soldado Desconocido, en donde podremos contemplar otro de los símbolos típicos de la Atenas turística, y que son los Guardianes Evzones (con su famoso cambio), y por su integridad física no conviene decirle a ningún griego, que llevan faldas.. En las inmediaciones, tenemos el enorme Estadio Panathinaiko,de estilo clásico, pero construido en 1895 para la celebración de las primeras olimpiadas de la historia. Llegaremos al museo, tras caminar por Stadiou, y cruzar la populosa y bulliciosa Plaza Omonia, hasta la Calle Patission. Es conveniente hacer una visita rápida, ya que nos encontramos con una de las colecciones mas extensas del mundo, y a estas alturas de la tarde ya estaremos muy cansados. Podemos contemplar cosas como, los tesoros de Micenas, como la Mascara de Oro de Agamenon, joyas, armas soberbias, estatuas de los Kouros, los hallazgos de Santorini,y miles de objetos mas. No debemos dejar de tomar algo de la exquisita gastronomía helena al terminar la agotadora jornada.
Para estancias un poco mas extensas, recomendaría otros puntos como, los Jardines Nacionaleso también llamados Jardines Reales,por ser parte del Palacio Real del antiguo Rey Constantino, la coqueta Catedral de Atenas, a medio camino entre Sintagma y Plaka, el Barrio de Monastiraki, con sus mercados, o la Atenas desde las alturas. Hay  vistas esplendidas, que nos ofrecen la Colina de Licabeto, que se alza a mas de 300 metros, y que disfruta de una plástica iluminación. En la cumbre, no hay que dejar de visitar la diminuta iglesia de Aghios Georgios. No se haga el valiente, y use el taxi o el funicular. Su salud se lo agradecerá: es la vista mas hermosa de la ciudad: Digamos que las calles de las faldas del Licabeto, podrían ser considerados como “barrios altos”, con tiendas de lujo, y locales pijos. Sobre todo destaca la oferta comercial, de la Calle Voukourestiou, y la Plaza Kolonaki, con un interesante ambiente local. Otros puntos altos serian la Colina del Filopapos, el Areopago,o la  Colina de Pnyx, el lugar en donde se celebraban las asambleas legislativas en la época clásica, o sea el primer parlamento de la historia. Atenas es una ciudad, en la que te topas con arte clásico, en cada esquina como una cebolla: como las termas de la Calle Amalis, las murallas en el Mercado Central, o los restos arqueológicos del Metro de Sintagma. Hay otros puntos de interés, que serían recomendados, y siempre de la mano del autobús turístico 400. El área del Boulevard Vassilisis Sofias, es la zona de los museos. Hay algunos recomendables como El Museo Benaki, el Museo de Arte Cicládico, el Bizantino o el Histórico. Asimismo, hay que contemplar la “trilogía” de arquitectura estilo clásico, que forman la Academia, la Biblioteca, y la Universidad; asimismo el Barrio de Psiri, muy animado por la vida nocturna ateniense, o el tipismo del Barrio de Anafiotika, en las faldas de la Acrópolis, y en donde podemos ver casitas de arquitectura cicladica, de color blanco y azul. Un poco más allá de los limites de la ciudad, los Monasterios de Kesariani y Dafni.
Sin duda, una ingente lista de atractivos listos para ser descubiertos. Sin embargo, si algo caracteriza a la capital helénica, además del peso de la historia y de su pasado clásico, es su interesante y frenética forma de vivir. Una idiosincrasia entre pausada y bulliciosa, que vive “para fuera”. Una ciudad excitante para disfrutar en la calle, y nos recordará mucho la idiosincrasia latina, tan común a nuestra propia identidad. Una urbe que se nos hace familiar, en cada esquina.
DATOS ÚTILES
Donde comer;
La cocina griega es intensa, con sabores contundentes. Un menú típico comenzaría por una ensalada griega con su queso feta, un tzatziki (salsa de pepino, yogur y ajo), entrantes mezze, como las dolmas (hojas de parra rellenas), y buen pescado, o el omnipresente cordero. La reina de la gastronomía es la moussaka, y entre los postres no debe faltar la baklavas, o los loukoumades entre otros. Vino Retsina para regar todo. El sitio ideal es cualquier taberna “al fresco” en la Plaka con música en vivo.
Donde dormir
Tres referencias: El lujosísimo y opulento Grande Bretagne, en plena Plaza Sintagma. No es barato, pero es una experiencia única en la vida. El Classical Grand O, un hotel de primera, con personalidad propia, descarado, frívolo y muy chic, situado en  la Plaza Omonia; y algo con carácter, cerca de la Acrópolis, el Acrópolis Museum Boutique, en la calle Syngrou. Tres alternativas con encanto.
Que comprar
Hay una serie de compras esenciales. Aparte de los productos gastronómicos como el queso feta, olivas negras, especias, aceite, vino Retsina, Ouzo, la cerámica (solo si lleva el marchamo que garantiza la autenticidad de la reproducción), joyería(ojos de la suerte) esponjas, jabón de aceite de oliva, cuero, bordados y tapices.  



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