Cinco visitas en Toulon.


La dura ciudad portuaria de Toulon, siempre ha sido considerada la hermana pobre de costa sur francesa, Siempre acuciada por problemas de todo tipo, es bastión electoral del Frente Nacional, quizás por la degradación sistemática de la urbe, o por la masiva presencia de inmigración magrebí. Sea como fuera, a primera vista, es una ciudad poco apetecible turísticamente. 

En los últimos años, está siendo punto de escala de los cruceros, quizás en parte por las buenas tasas que le ofrece la ciudad, muy empeñada en borrar el “sambenito” de ser solo “la ciudad base de marina de guerra francesa”.

Sea llegando por tierra, mar o aire, la visita de la ciudad debería comenzar por el paseo marítimo, que es a donde llegan los ferries de Seyne Sur Mer;  para viajeros perezosos, un trenecito (unos 7 euros) podrá llevarte a todos los puntos de la ciudad, teniendo la ventaja de ser una de las únicas alternativas para acceder a la base naval.

 Una de las sorpresas de esta ciudad de 170.000 habitantes, es un situación geoestratégica, a los pies de una montaña, en una bahía protegida, que siempre la hicieron un puerto refugio perfecto. Primero los griegos, fenicios, luego vinculada a la historia naval francesa, y degradada cuando se alzó como bastión monárquico en la revolución francesas. La Segunda Guerra Mundial, y sus devastadores bombardeos la hicieron caer en un latente estado de abandono. 

Pero cuando comienzas a caminar por su casco histórico, callejuelas con sabor local, cuando te pierdes en sus placitas, admiras sus casonas monumentales, sabes que Toulon es algo más, y una ciudad medianamente monumental, muy agradable para pasear. Además de callejear, fotografiar sus innumerables esquinas de postal, yo encontré mis “top five”. 

Mercados provenzales

La Cours Lafayette es un espectacular boulevard que va desde el puerto, cortando como una navaja todo el casco medieval hasta la Avenue du General Leclerc, y Avenue de Strassbourg, que separan el casco viejo, de la zona más decimonónica.

Es peatonal, arbolada, y está llena de cafés locales. Los franceses son especialmente amantes de la buena gastronomía, y un buen plato debe comenzar con un espectacular mercado de productos gastronómicos locales. Frutas, quesos, vino, aceitunas, platos árabes, hierbas de la Provenza, lavanda. Es todo un espectáculo.

La catedral 

LLamada de Notre Dame de la Seds, no es una enorme templo, como en otras ciudades francesas, pero si que merece una visita. 

En una tranquila plaza la humilde fachada esconde un templo notable. Construida en el siglo XI, ha sufrido varias modificaciones, y es una amalgama de estilos. Románica, clásica, y barroca, del mismo estilo que el esplendido retablo de la capilla de Corpus Cristi.

La Opera 

Hay tres cosas relevantes en Toulon. La base naval, el equipo de rugby de fama mundial, y la Opera. Edificio opulento en la preciosa Plaza Victor Hugo, corazón de la Toulon medieval, es el complemento perfecto de un espacio siempre animado, lleno de terrazas, restaurantes, y cafés.

Tiene un programa cultural soberbio, referencia en todo el país, y es en si la más grande del país tras la Opera Garnier de París. Capacidad para 1797, y con un impresionante techo pintado de más de 15 metros, fue construido en 1862.

Place de la Liberté

La Plaza más grande de la ciudad, está presidida por una enorme fuente de la Federación de 1889 construida por los hermanos Aller. Toda la fuerza escénica la pone, no las dimensiones, ni tampoco los preciosos edificios de la zona sino el Gran Hotel de 1869. La gran Avenida Strassbourg divide la ciudad medieval de la ciudad decimonónica, construida de forma racional en la zona norte y en el entorno de la Place Liberté. Justo enfrente los famosos Galerie Lafayette, y las mejores tiendas de la ciudad. 

La Toulon marinera

Es su leif motiv más esencial. Es un placer contemplar los potentes navíos de la Marina Francesa como el Foch o el Clemenceau, pero también el Museo Marítimo (junto al Arsenal) que por unos 5 euros, nos muestra una historia naval rica y gloriosa.

Con dos estatuas de Marte y Bellone a la entrada podemos admirar maquetas de fragatas, embarcaciones como Duquesne o el mascarón del Bellone. La Cordelerie en la calle del mismo nombre fabrica las cuerdas de la marina, y la Plaza de Armas es el espacio más amplio de la ciudad vieja, y lugar elegido para los despliegues militares.

Me encantan las pinturas murales en el entorno del puerto, y la proa petrea de un galeón en la Place Vezzani, como homenaje a los astilleros de la ciudad.

Toulon para el crucerista

En primer lugar, si tu crucero pone como “destino”, Toulon no llegarás a la ciudad sino con toda seguridad a un puerto aislado por completo, en una ciudad balnearia llamada Seyne Sur Mer, y en donde la única forma posible de acceder al centro es un ferry (2 euros) al lado de la terminal de cruceros. Muchos optan por la mediática Saint Topez, y otros no se bajan pensando que Toulon no ofrece gran cosas. Craso error.

Justo en el puerto tenemos una amplia gama de ofertas para los cruceristas. Un trenecito a Seyne Sur Mer, otro ferry-shuttle (para cruceristas) que resulta más caro porque el billete único es para todo el día, y taxis para ir a cualquier lugar de la costa. La linea de ferries regulares están a unos metros del puerto. La parada de bus más cercana está saliendo del puerto a unos metros a derecha. Tanto el 81 como 82 te llevarán al centro de Seyne Sur Mer a un par de kilometros. Desde Seyne Sur Mer varios autobuses, el ferry, te llevarán directamente al puerto de Toulon, o al centro de la ciudad. 

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