CROACIA EN L´AUSTRAL: Embarcando

¿Hay todavía una Croacia inédita?. Quiero descubrirlo, con el candidato perfecto: el barco más chic del momento: L´Austral. Desde luego, comenzar un crucero en Venecia, aunque en verano sea un enjambre molesto justifica en si una reserva. Después de un vuelo con dos minutos de auténtico terror, y llamo terror, cuando las turbulencias son de tal calibre que derriban bebidas, abren los racks, y lanzan a los auxiliares contra algún asustado pasajero.

Fueron especialmente dos minutos “muy incómodos” que parecían eternos, entre Génova y Milán, en los que parecía que el comandante de Iberia era del tipo de los que creen que “los pasajeros con trozos de carne con ojos, que costean sus sueldo”, y no merecen que en ningún momento una simple explicación de cualquier anormalidad que se presenta. Estoy seguro, que para él pudo haber sido algo rutinario, y asumible para mi, pero no para muchos pasajeros, que con ojos de pánico esperaban la voz tranquilizadora de la persona a la que le entregamos nuestra vida cuando nos subimos al avión.

Austral1 055_640x480Ni una palabra en todo el vuelo. Pero bueno, la aproximación aAustral1 060_360x480 Venecia fue lo suficientemente hermosa que enseguida me olvidé del susto. No me gusta que los barcos “pijos” aparquen en San Benito porque las conexiones no son tan fáciles, como en el caso de la Terminal Marítima. Como el Alilaguna es una auténtica pesadilla por su duración, compensa el usual bus desde Marco Polo a Piazzale Roma, y el vaporetto 2, desde el Gran Canal. Como el embarque comienza a las cuatro, para partir a las seis, me dedico a realizar algo de gastronomía, sin olvidar que el L´Austral es un templo de gastronomía en si mismo.

Solo un simple “involvito de rúcula, mozarrella, y verduras”, un refrescante Spritz con Aperol, y el manido helado veneciano. Cielos, que suerte, un tercio de los tripulantes del L Austral hablan español. Y la compañía no ha perdido un ápice de glamour. Toallas frescas, una fila de uniformados tripulantes nos llevan a nuestro camarote, y viejos amigos como Amelie, la amable recepcionista que habla español y que suele aparecer cada vez que embarco en un barco de Ponant. Por supuesto, el capitán Marchesseau nos da la bienvenida personalmente cuando embarcamos.

EL BARCO

Austral2 002_640x480Austral1 119_360x480Miro a la criatura, y aguanto el aliento. No hay nada más elegante y a la par sencillo a flote. Impresionante.

Si el Le Boreal era una mezcla vanguardista de diseño del genio de la decoración Jean Phillip Nuel, con una mezcla rompedora de tonos negros, oscuros y burdeos, el Austral es virtualmente su gemelo, salvo que suaviza la decoración y sustituye el burdeos, y granates por tonos color caramelo. Sigue siendo el tamaño perfecto.

Austral1 146_640x480El mismo hall minimalista con la espectacular fuente de cristalesAustral2 043_360x480 desde la cubierta superior, el comedor blanco y sereno en la cubierta 3, que nos provocan dosis de sosiego al igual que una comida celestial.

La tienda, a pesar del limitado tamaño ofrece una interesante selección de artículos de calidad. El gran salón de popa, lugar perfecto para tés, cocktails, como lugar más extenso de la nave, sigue siendo increíblemente hermoso, a pesar de jugar con cueros blancos, rafias de tonos arena, y una mezcla cuidada de tonos neutros. La zona chill out de popa, adyacente al salón es perfecto para leer, y tomar un café por la tarde. Me gusta el SPA, aunque ahora no sea de Carita sino de la marca Sothys, y la pequeña zona de niños es una novedad que se repite en un barco tan pequeño.

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Austral2 046_640x480No tan pequeño; tanto que yo no lo llamaría yate sino un “mini barco de crucero”, en donde se puede llegar a cualquier esquina sin salir media hora antes. El buffet sigue siendo muy marinero a pesar de mostrar un cierto amontonamiento de las mesas de mimbre Yacht Club en muchas esquinas, y me gustaría que hubiera más mesas exteriores, que resultan insuficientes, a pesar de las adicionales, del ambiente de club selecto en el bar en la zona superior de la piscina.

Esperaba también que corrigiesen la carencia de sombrillas en la única piscina de popa. Puede ser un tostadero para pieles más delicadas.Y por supuesto mi zona favorita que el bar-salón-biblioteca panorámica de proa. Cierto que el negro y burdeos del Boreal le daba un aspecto rompedor. Aunque ahora se percibe un ambiente más liviano, que resulta más luminoso, durante noche. Rabiosamente moderno, elegante, vanguardista, construido para impresionar: tanto que es perfecto.

MI SUITE

En los camarotes no hay variedad: 132 exteriores, prácticamente iguales, y exteriores, la mayoría con un amplio balcón. Nos puede parecer un hotel de “de diseño”, sobre todo por su mobiliario con aire “retro”, y aplicaciones de cuero blanco, las pantallas planas son increíblemente grandes, con un programa interactivo modernísimo; el tamaño del armario es interesante y hay detalles por doquier de verdadera moda decorativa. Lo que me sigue maravillando son sus baños.

No por los productos L´Occitane, ni tampoco por la gran cabina de ducha, o por no encontrar plástico en ninguna esquina sino madera, y porcelana de alta calidad, ni tampoco porque el inodoro esté separado, sino por la cristalera que permite tener luz natural, y ver el mar mientras uno se ducha. Detalle que puede ser cambiado, si corremos un panel de madera. Todo es tan luminoso, alegre, moderno, que ya el barco es tan inédito desde el comienzo que vamos predispuesto a que nos guste la experiencia.

NAVEGANDO

Partimos de una Venecia con un pesado manto de nubarrones, conAustral1 099_640x480tonalidades inusuales para la urbe acuática, y un mar tranquilo y afortunadamente, por un cambio de camarote a babor, con lo cual pude disfrutar de una de las vistas más maravillosas de la tierra. Si lo haces con una copa Mumm Cordon Rouge y los finisimos canapés que todavía suele colocar Ponant, es algo sublime.

Pasamos en proyecto Moisés, que a buen seguro sabréis es el faraónico proyecto de compuertas para salvar a Venecia de la llamada “acqua alta”. Por supuesto, el capitán “buen rollito” enfatiza en la presentación del teatro, la política de la compañía: muchachos….“estaré por el barco, y el puente está abierto a cualquier hora para venir a verme y conocer todos los detalles”. Mientras muchas navieras colocan un muro blindado entre pasajero y capitán “don importante”, en Ponant impera: “es tu yate, estamos para satisfacer tus deseos”.

CENANDO

Primera cita con el Restaurante Gastronómico. Si en mi primera ocasión, cuando hace años me embarcaba en el barco más antiguo de la flota Le Diamant, dije que los postres alcanzaban niveles orgásmicos. Han pasado años, todavía me emociono con otras compañías, pero los niveles de placer de su tarteleta de “chocolate” a la frambuesa, con crujiente de chocolate negro es difícil de superar.

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Por supuesto la sencilla veloute de zanahoria al cardamomo y el pescado sigue manteniendo mi criterio. No hay lugar a flota en donde se coma tan bien. Tras un roibos de camomila en el salón principal me esperaba una larga jornada de sueño. Una dantesca tormenta me despierta a las cuatro, probablemente la misma del viaje de ida. Parece que tenía algo en contra mía, porque me perseguía con saña. y si en el avión resulta algo inquietante, en alta más es parte del espectáculo. Pero con las puertas cerradas, no por la cortina de agua que caía sino porque los rayos rodeaban literalmente a la nave.

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