mar. May 21st, 2019

LUCHANDO CON LOS ELEMENTOS

Usualmente la aviación es una actividad segura, en donde se gastan millones de euros para garantizar prácticamente al 100% la seguridad de las operaciones, con avances y procedimientos, que se revisan constantemente a tiempo real. El principal motivo de accidentes, son los fallos humanos, y dentro de estos, la metereología adversa, juega siempre un papel desencadenante importante. El viento cruzado, y su operatividad es una de los principales retos que afrontan las tripulaciones. Una nave usualmente entra con el viento de frente, que es el que contribuye a mantener un empuje constante hasta el umbral de la pista. Cuando el viento cambia de dirección de forma imprevista, puede generar que el avión pierda la sustentación y causar un grave accidente. 

Hay varias formas de realizar un aterrizaje con vientos cruzados. La más común es usando la maniobra llamada «sideslip», con escora de deriva para mantener el avión en el eje de la pista, y que es la maniobra que se ensaya en simuladores, y forma parte del entrenamiento de todas las tripulaciones. Consiste en entrar ladeado, inclinando el avion hacia el lado de donde viene el viento, con el uso del timón y alerones, para evitar que el viento desequilibre el avión. Algo así como cruzar un rio nadando, con fuerte corriente. No se nada de forma perpendicular, sino ligeramente hacia la corriente para evitar que la fuerte corriente te desvie del rumbo. Asi evitas desviaciones indeseables que causa el viento. Justo antes de entrar en la pista se corrige la dirección, se endereza tocando levemente con una rueda, y luego con la otra. Aunque es una maniobra muy aparatosa, tanto desde el exterior como para pasajeros, es una maniobra a la que se enfrentan las tripulaciones casi a diario. Dentro, no resulta nada agradable, ya que además de la inclinación se suele producir una «toma dura», en la corrección de dirección en la pista, y muchas veces para romper la película de agua que suele haber en la pista en mal tiempo, para evitar que el avión patine (Acquaplanning) y se salga de la pista.

Antes de concluir la operación, y si la velocidad del viento está cerca de los límites de seguridad, se suele producir la llamada «intento», y «go around», que es ni más ni menos, que cuando hay cierto riesgo de que el avión no pueda concluir la maniobra con éxito, aborte el aterrizaje, lo intente de nuevo y se dirija al aeropuerto alternativo. Importante es informar a todo viajero, que aunque parezca algo peligroso, jamás se pone en riesgo la integridad de la aeronave, y las tripulaciones se mueven en márgenes de seguridad muy amplios.

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