Navegando en el MSC Opera en Brasil


¿Como es navegar en un barco de MSC?. Por lo menos en el MSC Opera, una optima relación calidad precio para una naviera generalista. Si miramos a otros parámetros podrían decir por ejemplo que todo es correctamente convencional, e igualmente agradable. Espectáculos de manual, con la tendencia de MSC de dar toques venecianos a sus creaciones. No destacan especialmente pero si cumplen con su función que es entretener a un público muy entregado. Navegué por aguas de Brasil. Ilusionismo, melodías italo-brasileñas, y a Dios gracias ausencia de chistes malos que tan en boga están en muchos barcos de crucero. Si vamos al resto del barco, encontré que viajar con un pasaje Brasileño, en un 90% es sencillamente un placer.

Una especie de idiosincrasia latina, pero con dosis altas de educación, respeto y sobre todo nada molesto. La piscina era un hervidero de cuerpos esbeltos, ritmos de samba, y ambiente colectivo de fiesta permanente. Discoteca con un ambiente sano, en donde jamás se percibía ni un ápice de mal beber, grosería, ni líos destacables. 

Y sobre todo porque fuera de las zonas en donde el golgorio esta algo presente, el nivel sonoro era ciertamente tolerable. Por lo demás, no destaco ningún acto que me hubiese llamado la atención en cuanto a la animación, por su originalidad: Miss Crucero, hombres contra mujeres, bingos, juegos varios…etc. Quizás el plantel de actividades deportivos era particularmente escaso.

No nos llamemos a engaño, MSC no es un todo incluido, pero en el caso de las rutas a Sudamérica con precios en dólares de las bebidas francamente interesantes. 

Desayuno en buffet y en cualquiera de los tres restaurantes, comida también de turno libre, cena informal (no siempre  celebrada en el buffet), y la usual cena de dos turnos en ambos restaurantes. Aunque el buffet es discreto en cuanto a variedad, la cena suele presentar platos usualmente bien preparados y suculentos, con platos brasileños como la Freijoada preparada con sumo cuidado. Además para almuerzos “al fresco” hay dos limitados buffets (pizzeria y hamburguesería con algún plato más) hasta las siete de la tarde. Quizás uno de los puntos más negativos, sea que la maquina de café americano de los buffets, se cierra a cal y canto después de las once de la mañana, quedando solo el dispensador de agua. 

Aunque se comenta que los camareros se niegan a servir agua corriente en el comedor, no ha sido mi caso. Aunque solía pedir cerveza una de las veces, opté por la prueba del algodón, y la jarra de agua fue servida sin protestar lo más mínimo. 

Algo que era especialmente brillante fueron los buffets de media noche en la piscina: algo así como cinco en todo el crucero. Desde el Buffet Magnifico, pasando por el tropical, de chocolate, de delicias de pascuas…etc. Es una opción perfecta para el primer turno de las ocho, pero muy pegado a la cena en el segundo turno de las diez de la noche. Adicionalmente en todos los salones se sirven delicias dulces y saladas después de las doce. Creo que tanto despliegue calórico debería ser distribuido a lo largo del día para ofrecer una continuidad de horarios durante todo el día.

El servicio, es bastante esmerado y cuidadoso. Personal muy alegre en el caso de los brasileños, educados  serviciales en el caso de los italianos, y muy cariñosos en el caso de los orientales. No he percibido en ningún momento ningún actitud negativa digna de ser mencionada, y si amplias dosis de servicio. Una recepción con personal muy eficiente, destaco mi camarero de mesa, como uno de los mejores que he tenido en mis últimos cruceros. 

Mi cabinista hondureño era también muy amable. También quiero agradecer al maitre italiano, por haber realizado un difícil cambio de mesa en tiempo record. Al haber un amplio porcentaje de pasaje hispanoamericano, la presencia del idioma español era constante. Los brasileños suelen saber también español, con lo que no hay ningún tipo de problema lingüístico en ningún momento. 


EL BARCO

 Tengo que hablaros un poco del protagonista en cuestión. No hay mayor placer que desayunar en alta mar, en la privacidad de tu camarote mirando al mar. Un mar siempre diferente, de tonos variados, y que suscita siempre diferentes sensaciones. El Atlántico sur estaba dormido, y comenzaba a hacer calor. Si echamos una mirada a mi camarote, entraba dentro de las pautas usuales de los camarotes de los barcos construidos en Chantiers L Altantique.

Como en el resto de los barcos de MSC hay una cierta uniformidad en sus camarotes. Interiores y exteriores standard, exteriores con balcón y suites que son ligeramente superiores a la exterior con balcón, en donde me aloje.

 Dentro de la tónica, se encuentran en buen estado con la armónica mezcla de maderas suaves y tonos granate o verde. Minibar, televisión algo antigua pero con una selección de cadenas razonablemente amplia (TVE Internacional), y unos baños luminosos, aunque con una ducha ciertamente limitada en cuanto a dimensiones. Es de agradecer que elcanal de video ofrezca  películas libres de cargo. Hay dispensadoresde gel en baño y aunque no la cama no dispone de modernos edredones, el comodidad es destacable. 

La compañía italiana ha apostado fuertemente por la potencia emergente de la zona. Miles de brasileños necesitan gastar dinero, y el plantel de rutas y barcos es extensísimo. El Opera es uno de los primeros “bancos de pruebas”, en donde el afamado Studio deJorio comenzó a gestar sus refinados naves. Sin tener la opulencia y sofisticación, de las series posteriores, resulta mucho mas acogedor que los modernos clase Splendida y Musica. 

El Opera representa la pureza de las ideas decorativas de msc, la originalidad creativa inicial y un mundo de elegancia sencillo y hermoso. También de un tamaño personal tan ideal, que es sencillamente recomendable para personas que huyan del gigantismo de las grandes naves. Dos comedores independientes ha colocado sus instalaciones en plantas inferiores. Frente al miedo escénico que producen las grandes lobbies el hall, de doble planta del Opera es sencillamente acogedor y hasta minimalista; y en donde hay una sabia combinación de espejos, mármoles blancos y bronces. 

Salones sensacionales como Caruso, Sottovento, Cotton Club ofrecen ambientes adecuados a cada gusto. Destacamos La Piazza de Spagna, como uno de los más áreas más grandes, y que aloja en su entorno tiendas con artículos muy interesantes. Me sorprendió gratamente la joyería. El teatro del Opera fue diseñado en una época, en donde se imponían espacios de una sola planta. Si vamos a la cubierta once, encontramos dos grandes piscinas centrales que optimizan mejor el espacio para hamacas, que sus hermanos mayores. 

Un buffet y restaurante “Al fresco”, ofrecen espacio suficiente para encontrar siempre una mesa libre en cualquier momento. Hay otros espacios geniales como la Discoteca Byblos, quizás el mirador mas hermoso de toda la nave y un Aurea Spa, que aunque ofrece masajes celestiales adolece de una piscina termal, y otros avances presentes en otros barcos de nueva generación. El gimnasio aunque tiene una localización óptima en la proa resulta insuficiente.


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