SANDAKAN: En el corazón de Malaysia

Estaba comenzando a estar cansado de flotar en el Mar de China. Días de intenso calor tropical, cielos insoportablemente plomizos, y noches de fabulosas tormentas que veía con respecto en alta mar, desde mi camarote. Apagaba las luces, y los relámpagos teñían de una luz pavorosa el mar, como si estuviesemos navegando en un aterrador mar marciano. 

Sandakan, en la región de Sabah, en el Borneo malayo era mi destino y sentí cierto alivio cuando el capitán anunció que nos aproximábamos. Era una especie de papel en blanco, sobre el que tenía remotas referencias. Puerta de entrada de la selva de Borneo, y con el solo objetivo de servir de punto para visitar las reservas de valiosos orangutanes, quería entrar en contacto con algo más local.

Alguien, en una conferencia de la noche anterior en el crucero, nos recomendó moderar nuestras expectativas. Pero…Borneo. Borneo. ¿A qué suena tan exótico?. Abro las cortinas de mi barco, y me topo con uno de los barrios flotantes de Sandakan. La imagen es sugerente, salvo por la recomendación de que no podíamos entrar.

Si Sandakan es moderadamente segura, meterse en algunas ciudades flotantes puede ser fatal. Lugar de refugiados filipinos, sobre todo musulmanes de la conflictiva Mindanao, es lugar de refugio de contrabandistas, y otras tipologías igualmente amenazantes. Un bus nos llevaría al centro de la denostada ciudad. El tiempo seguía complicado, y comenzaban las primeras lluvias torrenciales de la mañana.

EL centro urbano de una ciudad devastada en la Segunda Guerra Mundial, lo compone un centro comercial, en donde un McDonalds es indicativo de que no hay sustancia local. Se ve cutre, muy cutre.

LA CIUDAD

Miro hacia un lado y al otro; las viejas, destarteladas y pobres fachadas del centro no auguraban nada decente. Parece una escena de una película apocalíptica. Un pequeño pesquero avanzaba hacia un embarcadero en donde se podía vislumbrar cierta actividad pesquera. Fue muy buena idea ir hacia el final del puerto.

Detrás de la mole de cemento del centro comercial, despunta el mercado local, lleno de sabor, color, mercancías exóticas, y una fébril actividad. Los campesinos y pescadores locales extienden sus cestas para mostrar su oferta. La gente es terriblemente amable, hasta las mujeres tradicionales, que  normalmente lleva el pelo cubierto. Sandakan es especialmente rural, y no hay muchos signos de modernidad.

Después de un delicioso recorrido por el mercado, visito las tiendas de las calles centrales. No hay nada llamativo, salvo las coloridas tiendas de tejidos locales, los bares típicos, y otras tiendas más curiosas. Me gustó la gente, y como vivía. Malaysia es uno de los países más  modernos de Asia, pero esta zona es muy tradicional, y todavía está regida por la «sharia».

SALIENDO DEL CENTRO. 

Comienzo a caminar colina arriba, buscando la pequeña catedral luterana. Tan pulcra y «british» como cualquier iglesia rural de Dorset. Decidí seguir caminando, por las calles de las colinas en donde Sandakan ofrece algunas sorpresas. Algún templo chino, a los pies de la catedral de San Miguel y todos los Santos, la casa de madera de la escritora Agnes Keith,  que escribió extensamente sobre la zona, parques y monumentos memoriales. Es una experiencia atractiva, sin ser una escala determinante. Descarto el templo budista de Puu Jih Shih, a unos 5 kilómetros del centro.

ORANGUTANES

Foto: Tim Parkinson

La selva de Borneo es especialmente famosa por la colonia de orangutanes autóctonos. La mayoría de los visitantes, visita el Sepilok Orangutan Rehabilitation Centre, a unos 25 kilómetros de la ciudad. Totalmente sobrevalorado, es una especie de zoo local metido, eso sí en un vegetación tropical, increíblemente hermosa. Se puede ir con el bus 14 y luego caminar 1 km hasta la entrada, o un taxi por el que jamás deberás pagar más de 20 euros pactando el precio, y haciéndolo esperar en la entrada.

Los orangutanes naranjas, se ven desde la distancia, y a dos horas del día: las 10:00 am, y las 15:00 pm que es cuando se les alimenta. Decenas de turistas intentarán conseguir mejores fotos desde las pasarelas. Encuentro encantador la flora  local, mucho más que los orangutanes. Una formidable lluvia tropical, puso punto final a mi visita de Sandakan.

Volví al barco, con una cierta satisfacción de haber visitado una escala muy local.

MAPA

 

http://turismomalasia.com/sandakan-borneo/

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