VIRGIN GORDA: El placer de la exclusividad

Muy mareado tenía que estar Cristóbal Colón cuando llegó a esta deliciosa isla caribeña, subió a su punto más alto y la isla le pareció una especie de Virgen Gorda. Si buscamos una isla de piratas abandonada y recóndita Virgin Gorda sería la candidata perfecta. Le faltan dosis de palmeras de postal, pero su tranquilidad es tan increíble, que parece desierta. El Silver Wind atraca, y solo podemos ver una montaña verde delante de nosotros, sin edificaciones destacables. ¿Playas desiertas?. Vislumbro algunas desde el tender.

   Al contrario de muchas islas del Caribe, que han sucumbido al turismo masivo de cruceros, este delicioso enclave de 21 kilómetros cuadrados, y parte de las Islas Vírgenes Británicas se mantiene fuera de las rutas crucerísticas tradicionales, y sólo es destino de celebrities de medio mundo. No busque alojamientos baratos: no existen prácticamente.

Por no haber, no hay casi ni construcciones: solo exclusivas villas, zona de fondeadero de yates y decenas y decenas y decenas de playas desérticas. Solo 4000 personas viven en toda la isla y especialmente concentrada en el pueblo de Spanish Town, que no pasa de ser una especie de pueblito encantador con casas de madera, y prácticamente muy pocas edificaciones. No nos engañemos. La isla no tiene nada de humilde.

Un selecto Club de Yates, con altos precios de atraque, es la entrada natural de la isla. A un lado, prácticamente la única comunicación de la isla; en un pequeño muelle-fondeadero, salen ferries especialmente a Tórtola, la isla vecina, y donde atracan algunos barcos de cruceros.

Por aire es también complicado y caro. No hay línea aérea, ni low cost, ni high cost. Solo se llega a través de una corta pista de tierra, que ellos llaman aeropuerto, y con un caro servicio de avionetas especialmente operados por Air Sunshine y Cape Air. Destinos vecinos como San Juan, Saint Croix San Maarten, Nevis.  Si quieres acceder en un crucero tendrás que pagar una naviera de lujo tipo Seadream, Silversea o Seabourn. La isla ha decidido, que no quiere grandes barcos de crucero, las grandes naves están vetadas en la isla y BENDITA DECISIÓN.

Como moverse por la isla

No es tarea fácil; los ricos van en sus yates. De las calas privadas, a sus resorts, o villas. No existen líneas de transporte, y hay pocos taxis. Y los que hay son bastante peculiares. No son especialmente caros, pero si quieres contar con los taxis colectivos llamados buses Safaris tendrás que pagar 50 $ la hora para 1/2 personas, 70 para 3, 81 para 4, y 100 $ para 5 personas. Esto incluye servicio de guía, que el propio conductor te dará de la isla.

Pero no se inquiete por el precio, terminará la visita pronto. La isla no ofrece más que un bálsamo visual natural, con vistas a ambos lados de la isla subiendo a Virgin Gorda Peak. Podemos ver a lo lejos, también otras islas que alojan resorts tan exclusivos, como el que solo gente como Richard Branson puede pagar. Yates fondeados en calas recónditas, y pequeñas villas de precios exorbitantes.

    The Cooper Mine es la insulsa atracción local. Una especie de mina abandonada de cobre que sirvió para que los británicos sacaran el mineral hasta finales del siglo XIX. La isla en sí, era una especie de avanzadilla para que los piratas británicos fondearan, y se aprovisionaran para atacar la vecina San Juan, y los barcos que pasaban cerca.

El placer de la exclusividad

El mayor placer es tener playas privadas, gratis. Caminé diez minutos desde Spanish Town, bajé un pequeño camino entre plantas tropicales. Una larga playa de arena fina, y aguas cristalinas, con sus palmeritas estaba vacía. No me lo podía creer. Fui durante tres horas el señor de la playa.

Nadie molestó mi retiro. Supongo que algo parecido sentiría Robinson Crusoe, cuando estaba en su isla perdida de los Mares del Sur.

THE BARTHS

Tiene su cierto sentido, que los piratas se refugiasen en ella.  Además de las decenas de playas desérticas, algunas con un acceso especialmente complicado, e ideal para que los piratas se escondieran y se refugiasen.

The Barths es un parque natural, que se caracteriza por una vegetación exuberante de la que sobresalen rocas graníticas de origen volcánico, dando lugar a una sucesión de playas con extrañas formaciones rocosas, y en la que debemos acceder por unos pasadizos o cuevas acuáticas y que son perfectas para esconderse.

Está tan solo a un par de kilómetros de Spanish Town, y del embarcadero; cualquier taxi te llevará por menos de 10 $. Usualmente no hay demasiada gente, salvo si hay alguna excursión de algún grupo de crucero, que llegan en ferry desde la Isla de Tórtola. No te olvides antes de entrar de disfrutar de un Rum Punch, en el bar al lado de la entrada. Es la bebida local.

En la red

http://www.bvinationalparkstrust.org

http://www.bviferries.com

http://www.bvitourism.es

 

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