VOLANDO CON IBERIA: Larga distancia

Seamos sinceros. Iberia se estaba quedando atrás en la larga distancia. Más que nada, porque los cambios se iban produciendo de forma lenta, a remolque, y casi motivado a que otros competidores, en la larga distancia, eran también bastante mediocres. Con la entrada en IAG y globalización de sus pasajeros, no podía seguir manteniendo cosas, como que fuera una de las pocas en no disponer pantallas individuales en clase turista. 

La entrada de una flota de transición de A330, antes de la llegada del novísimo A350, ha propiciado que por primera vez, la clase turista no siga siendo una especie de “patito feo”. Nunca me motivó la clase turista de nuestra compañía de bandera, pero decidí reservar un vuelo desde Madrid a Miami.

Antes de volar:

La página de la compañía no da demasiadas opciones. En las clases turistas más bajas no podrás elegir tus asientos, salvo que lo hagas a través de Serviberia, o aeropuerto salvo pago de 30 euros por asiento común, y 64 del de emergencias, que ofrece un espacio adicional. En A330 suelen ser en la fila 27, y la 6 también, si es la versión -200. Cuenta con franquicia de equipaje, y puedes customizar tu experiencia con menús especiales, precio pago. Hoteles y otros servicios están disponibles.

Puedes sacar tus tarjetas, y llevarlas en tu móvil, y las conexiones en Barajas suelen ser largas y pesadas. Caminar desde la T4 (vuelos nacionales) hasta 4S implica una larga caminata además de filtro de seguridad (aunque lo hayas pasado en el primer aeropuerto de salida), y un tren entre ambas.

VIDEO: La experiencia. 

LO BUENO Y MALO

ME GUSTÓ

-El amplísimo programa interactivo

-El menú principal. Es abundante y sabroso. 

-Bar abierto y gratuito durante el vuelo. 

-Las filas laterales de dos, son perfectas para pasajeros viajando solos y quieren una ventanilla. Mejor que los tres asientos de los B777, B787, B747, A350. 

-Tripulaciones amables

-Reposacabezas en los asientos. 

-Buen pitch (separación entre asientos).

NO ME GUSTO

-El segundo menú antes de llegar. Más bien parece una caja de chuches insanas que una comida propiamente servida. 

-Asientos especialmente duros e incómodos para espaldas delicadas. 

-Ausencia de reposa pies, y una pequeña bolsita de amenities como antifaz, cepillo de dientes, o tapones.

LAS PUJAS: Una vergüenza

Una especie de upgrades para subir a una clase superior. Creo que Iberia desconoce lo que significa la palabra “PUJA”. Suelen ser cuando alguien públicamente ofrece un producto, u objeto, y particulares pujan públicamente sabiendo quien ofrece más, y dando la opción de reacción.

En este caso, son opacas y secretas. ¿se conceden alguna vez?. El pasajero jamás sabe si es el único que puja, no se avisa que otra persona está pujando más, y como reaccionar. Al final, la clase Business medio vacía a pesar de que YO había aceptado la cantidad pedida. ¿Le compensa a Iberia viajar con asientos vacíos?. NO PIQUE

 

 

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