MINICRUCERO COSTA ATLANTICA: El barco

Desde el exterior, el Costa Atlántica, una de las grandes naves blancas de Costa resulta elegante y cautivadora.Tengo que reconocer que mi primer contacto con la dama italiana, un mes después de su botadura, había sido todo un desencuentro. Acostumbrado a la clase italiana de grandes naves de la línea C, como el Federico C, el clasicismo de mi adorado Costa Victoria, la serenidad del Classica y la simplicidad del elegante y suntuosa del Neoromántica, el Costa Atlántica, primer barco bajo dominio de la americana Carnival, había sido un cierto zarpazo a la tradición del buen gusto italiano de Costa

Mi camarote no está listo, con lo que aprovecho para pasear por el barco. Ornamentado, con todo detalle, por el estadounidense Joe Farcus, famoso decorador de casinos, y “enfant terrible” del diseño naval, era un clon de otros barcos de Carnival. Una especie de decoración plagada de estridencias americanas, y extravagancias estéticas. Sin embargo ahora que me encontraba en el Atrio Dolce Vita, y haciendo un análisis no tan superficial comprendía la filosofía decorativa del Atlántica.

Lo que no podemos negar, es que la decoración es sumamente interesante, y sobre todo inédita. Hartos de tonos pastel, clasicismo, aburridas alfombras, se pretende conscientemente provocar, atraer la atención y crear un espacio de fantasía en mundo de color, rompiendo esquemas tradicionales. Ambientes desenfadados y muchas provocación a que el pasajero sueñe. Hay sin duda un grado de “desmesura” calculada y un espacio a donde mirar en cada momento hasta saturar las pupilas. Sin duda un espectáculo. Con inspiración supuestamente italiana, el Atrium Dolce Vita, en donde no hay espacios desnudos es una explosión de ornamento accesorio, corazón de la nave y escaparate vistoso. Dimensiones colosales, y luz natural esta dimensionado de forma perfecta.

27) Corallo Lounge2_640x480Se respira amplitud. La misma cubierta aloja las estancias mas cuidadas. Vayamos hacia proa, después del Casino, hasta la adyacente gran Sala Madame Butterfly en la que, aunque le sobran aditamentos, es de indudable belleza, mezcla adecuada de colores, una espectacular mezcla oriental-nuevo estilo, en donde destaca el mural del bar. Típica sala híbrida con sala de baile con el usual multifunción.

Más allá, al fondo, y siempre en lo más extremo de la proa, el gran teatro. Amplio espacio, en una nave tan grande.  Y volviendo sobre  nuestros pasaos a popa, la cinematográfica Lounge Via Veneto, que resulta una de las estancias más agradables y tranquilas. Hay que volver a proa y resaltar en la cubierta inferior, la Sala de Fiestas Corallo, debajo del teatro, como una pequeña cueva submarina de fantasía, con decoraciones a forma de coral en sus paredes, y luz ambiental difuso con los más elegantes clubs del mundo.

Con otro salto a popa, y a dos niveles el Restaurante Tiziano, que resulta un pelín insípido, salvo por la exquisita vajilla de Costa. Una cubierta más arriba, encontramos el Puente La Strada, que junto con el antes descrito, sirve para alojar la mayoría de las instalaciones de la nave. Aparte de salas mas o menos elaboradas, destacamos la, serpenteante cual angosta calle peatonal de tiendas de alguna bella Italia, con boutiques ultrapijas y materiales nobles por doquier.

Además, una brillante recreación, del famoso Café Florian de Venecia, y también para mi la estancia mas equilibrada del Atlántica que es la biblioteca/internet. Un oasis, que sorprende con su inusual armonía y clasicismo. Intuyo que se pretende trasladar el aire tranquilo de las victorianas bibliotecas británicas, para horas de sosiego.  Cubiertas superiores, como es habitual, para cuerpo, sol, luz, deporte y placer. Lástima que el Buffet Boticelli, que se presenta con tonos suaves, líneas finas, mobiliario sencillo, tenga aditamentos tan inoportunos como las figuras sobre las omnipresentes columnas, hasta los grandes cuadros dan un toque de refinamiento, sobre unos azulejos netamente napolitanos.

Soberbio Spa Ischia, maquinas deportivas magnificas, y detalles no usuales, como rayos UVA debajo de las hamacas internas, hacen del lugar un placer. Entre estancias magníficas como el Club Infantil, la coqueta capilla, resalto como nota discordante el restaurante de pago, tan de boga últimamente y ocupando el lugar del Antiguo Club Atlantica.

Diseñado para cafetería o salón de baile ofrece un entorno excesivamente desenfadado para ofrecer un entorno de clase. Tres piscinas, usuales jacuzzis, cancha de deporte, y otras facilidades completan la oferta de un barco de primera, con un enfoque único, jovial y muy divertido. Para clientes, que buscan sorpresa antes que el concepto tradicional de barco de siempre.

Esto es a groso modo, lo que es la gran nave cuando embarcas, antes de entrar en profundas descripciones.

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