BANGKOK

Cuando me metí en el caótico tráfico, ya tenía una capa de desagradablemente  polvo en mi nariz, calor en cada poro de mi cuerpo, y una rara de sensación de que Bangkok vive en un cambio curioso. Una especie de cebolla con muchas capas. Centros comerciales y mercados tradicionales, grandes edificios de arquitectura de diseño, trufatos con Wats. O sea templos. También descubrí una especie de mejunje verde, basado en “té verde” que sentaba de maravilla y era reconstituyente.

Tengo poco tiempo y comienzo con mi primera imagen de la ciudad. El Palacio Real, es como abrir los ojos, y aparecer una brillante, limpia y bruñida fantasía oriental.  El inmenso palacio construido sobre 218.000 metros cuadrados. Rodeado de inmensos muros, es un mundo de sosiego, limpieza y lujo. Templos, edificios varios, no vive ya el monarca sino que es usado para actos oficiales. Templos, edificios varios, salones, ornamento pura, y mires donde mires parece irreal, y perfecto. Y Wats. O sea templos y Budas. Hay tres destacados. En primer lugar el inmenso Buda Reclinado. Ni más ni menos, que 45 metros de largo.

El Buda Esmeralda, que es uno de los más venerados de Thailandia, y sobre todo uno que tiene una historia peculiar, que es el Buda de Oro. Y la historia merece ser contada, porque de anécdotas se componen los viajes.

Cuando se hacían renovaciones en el Barrio Chino, se encuentra un buda dorado, de estuco. Cuando se trasladaba a un lugar más digno, se cae en el barro lo que significa años de “fatalidades”. Es lo que tienen las supersticiones. Litros de lluvia monzónica hacen que los estucos se caigan y aparezca otra capa dorada. CIELOS…era oro puro¡¡¡¡. No hay superstición que valga. Procedente de la antigua ciudad imperial de Ayutthaya, se había escondido con estuco para evitar saqueadores.

Budismo

 Me llamo la atención el colorismo de la religión budista. Como tal, Buda no es un Dios, sino representaciones de un hombre llamado Siddharta Gautame que vivió en la India hace 2500 años. Llegó a la conclusión de que el ser humano debe caminar hacia la iluminación personal, por medio de la meditación.

 Tras ofrendas, vida contemplativa, el budismo propone alcanzar el Nirvana. Estado perfecto tras reencarnaciones varias. Me gustó mucho los cazos de ofrendas, de flores, frutas, guirnaldas en altares llenos de color. Olores, inciensos, y monjes budistas. Cuando entras en Asia, y recibes este baño de cultura diferente, te empapas del ambiente abriendo los ojos como platos a todo lo que ves.

Otros puntos:

 El Templo de Wat Arun, o del Amanecer, como una enorme filigrana al otro lado del río, es uno de los templos más hermosos de la ciudad. Debido a la saturación viaria el Río Chao Phya, funciona como autopista acuática.  Si queremos empaparnos de la cultura acuática de Bangkok, no debemos dejar de hacer una excursión a los canales (Klongs), en donde podremos ver la parte mas castiza de la ciudad; con sus casitas de madera, barrios típicos y abigarrados que parecen salir de las aguas, y están en un inestable equilibrio.

Por supuesto, a poca distancia de la ciudad, el Mercado Flotante de Damnoen Saduak nos ofrece una panorámica multicolor de decenas de barcas cargadas comida, sobre todo de frutas y verduras locales. Otra excursión muy popular, es una excursión por el río hasta el Palacio de Bang Pa In.

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