Cuando el mar se convierte en un asesino

 
Navegar hoy en día es una de las actividades más seguras del mundo. Equipos como, doplers, radares varios comunicaciones por satélite, y todo tipo de avances tecnológicos hacen que todo este bajo control. O casi. Hay un asesino escondido, al acecho, cuya mención es la pesadilla más oscura de cualquier capitán. Rouge Waves. Si, olas giantes. Más conocida como «ola de los 10.000 años». 

 
Cuando cualquier persona ve la aventura del Poseidon, la Tormenta Perfecta se sonrie. Muchos capitanes  guardan silencio porque dentro de su interior sabe que la «ola de los 10.000 años» puede pasar en cualquier lugar del oceano, en cualquier momento. ¿Suena alarmante?. Solo lo justo. Durante años ha habido desapariciones misteriosas, narraciones aparentemente exageradas en las narraciones austados de los marineros que ahora gracias a los salélites, y constataciones se han probado que aunque «sumamente raras», ocurren con más asiduidad de lo que pensamos. 
 
Llamamos olas gigantes, una pared casi vertical de agua, que pueden llegar hasta los 30 metros de altura que se desplazan rápidamente causando graves daños a grandes embarcaciones que se encuentran a su paso. De momento son un misterio. Y me diréis: ¿Cómo un crucerista saca un tema tan espinoso?. ¿Morbo?. No simplemente respeto al mar. 
 
Usualmente relacionadas con los temporales, o zonas concretas como el Atlántico Norte, Costa Sur de Sudáfrica, son fenómenos poco estudiados, pueden ocurrir en mares calmos sin el más previo aviso. Hay varias teorías, pero se cree que una vez cada mil años, decenas de pequeñas olas se pueden combinar de tal forma, que su efecto coincidente causa el «monstruo». Pasajero del Norwegian Dawn el 16 de abril de 2005: «El mar se hallaba totalmente en calma cuando una ola de 21 metros pareció salir del aire… Nuestro capitán, que lleva 20 años en este oficio, dijo que nunca había visto nada» igual».
 
El capitán del Queen Elizabeth reportó en 1995, una ola de 29 metros tan alta como los acantilados de Dover. Algunos encuentros serían el Queen Mary en 1942 también en el Atlántico Norte cuando una ola de 28 metros causa una escola muy peligrosa del 52%. Michelangelo 1966 misma zona, produce daños en la estructura. MS Bremen 2001 una ola de 30 metros causa daños en el puente y planta eléctrica. Barcos como el RMS Olympic y RMS Majestic sufren embates significativos. 
 
Y por supuesto, dos caso dramáticos. El MS München, carguero alemán de casi 40.000 toneladas desaparece en el Atlántico Norte. La historia más dramática con tintes paranormales, es el pequeño trasatlántico SS Waratah que desaparece a principios de siglo cuando navegaba por las costas Sudafricanas con 211 pasajeros, y del que durante mucho tiempo no se encontró ni el más mínimo rastro. Imputable a una ola gigente. 
 
Buena navegación. 
 

 

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