LE PONANT: Gastronomía

Recuerdo la primera vez que realicé un crucero en Ponant Cruises. El Le Diamant, no era un barco que llamase la atención, pero el nivel de individualización era sencillamente excepcional, y la comida fue la mejor probada nunca. Ingredientes impresionantes, elaborada técnica de alta cocina, y postres tan golosos que provocaban grandes lagrimones cada vez que iba al restaurante. 

Cada vez que vuelvo a Ponant, la cocina hace gala de “fineza” gastronómica de Francia. En los últimos Le Boreal Class, los platos son sofisticados, delicados, imaginativos, y sobre todo deliciosos. Cada cena es una celebración. En Le Ponant, en el pequeño velero, es la primera vez que reviso mis altas expectativas de la compañía. Sus cocinas son muy pequeñas, y el joven Chef Antoine Douay tiene que luchar con varios handicaps: Cocina insignificante, equipamiento limitado, refrigeración y almacenamiento muy justo.

Esperaba encontrar una cocina sencilla y honesta, con el uso de los mejores ingredientes de la cocina francesa. Regional. Ciertamente si encontré lo que esperaba, pero con medias de casi 400 euros diarios, no se pone el suficiente cuidado para emocionar.

LA CENA

La cena se sirve en el exquisito Karukera. Paneles de madera, elementos ornamentales de los mares del sur, colores delicados y suaves.

El servicio es exquisito. La cocina digamos que es correcta, pero parece más un buen bistro, que un barco de alto standing. Algo tosca, servida disfrazada con “un postureo ornamental” innecesario, y con nombres largos esconde platos insípidos, poco emocionantes, y a veces con una preparación con poco amor. Los postres van desde el goloso aplauso, al postre-disculpa para cubrir el plato.

No me malinterprete. No es mala cocina. Pero cuando partes de la perfección, esto se queda en un limbo insustancial. Por cierto, el SeaDream tiene cocinas pequeñas y su cocina enamora. No logro entender porque no hay servicio de habitaciones cuando cosas simples como ensaladas, sandwitches, tablas de quesos o postres no requieren gran infraestructura.

EL BUFFET

thumbs-up-downTengo que decir, que además del completo desayuno en la cabina, las comidas y desayunos en el Buffet de popa Le Diamant son perfectos.

Adoro los panes artesanales bien hechos. La mantequilla bretona, las mermeladas artesanas, y huevos caseros. Fruta fresca, bollería divina, fruta y zumos frescos, y todo lo necesario para un desayuno de “alto standing”. No por su sofisticación sino calidad. No falta champagne del bueno. La mejor forma de comenzar el día.

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El almuerzo está en la misma onda. Limitado por espacio pero todos y cada uno de los platos están en su punto. Hay ensaladas perfectas (crujientes, equilibradas y sorprendentes), tablas de embutidos y quesos gourmet, un plato de carne y pescado, y sobre todo los exquisitos postres de toda la vida. La mousse es para suicidarse con una sobredosis de azúcar y los macarrons una gula celestial. Para su tamaño, es suficiente. El menú suele variar, ofreciendo buffets temáticos.

Hay un discreto té de la tarde en la cubierta exterior, con dulces, sandwitches, tés de marcas premium, y zumos de fruta.

Comentarios

2 comentarios sobre “LE PONANT: Gastronomía

  • el 2 Mayo, 2016 a las 20:31
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    Obviamente no puedo emitir opinión sobre lo descrito por no tener experiencia directa. Eso sí, me fascina tu gran profesionalidad; tu independencia y rigor sobre lo escrito y la alta calidad de tus textos. Salud siempre, ciudadano viajero!!!

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