Tumbas imperiales de HUE

En el medio del país, Da Nang, es la puerta de entrada, a un Vietnam tradicional y netamente rural. La duda es: visia a Hoi Am o Hue. Y no; en un día no es posible hacer las dos. Hoi Am  es un típico pueblecito medieval, con casitas intactas, un encantador puente japonés, que parece haber sido sacado de un grabado en laca de cualquier estampa china, y artesanos en los que destacan los sastres que copian cualquier modelo en pocas horas.  Aunque la tradición y encantos de Hoi Am son legendarios opté por la parte más monumental del viaje, con la visita de la ciudad imperial de Hue, en su día más opulenta que la de Peking.

 

Un taxi Vietnamita para tres, y a conducir millas hasta Hue. Unos paisajes dormidos. Entre arrozales, paisajes hermosos, pueblecitos de carretera llegamos a las tumbas reales, que  jalonan el mítico Río del Perfume. Caprichos arquitectónicos, que nos devuelven a otras épocas, de una Vietnam intemporal de pagodas, salas decoradas con lacas, majestuosos templos y palacios que explotan con todo su esplendor en la ciudad imperial de Hue.Hay siete en total, pero siempre ocurre como en todos los casos. La selección se limitó a dos en concreto.

El Palacio y Tumba del Emperador TU DUC

Esta es tal vez la más bella de todas. Tras cruzar una ajada puerta de madera, llegamos a uno de los recintos de postal más hermosos de toda Asia. Un gran lago, y un conjunto de templos, palacios, fusionados con una perfecta muestra de naturaleza zen. El emperador tardó 3 años en construir el complejo, sometiendo a grandes impuestos a sus súbditos. Más concretamente desde 1864 a 1867.

El lago Luukhiem sigue siendo evocador. Nos imaginamos al Emperador descansando, y a sus 100 mujeres mirándose en las aguas del lago. Hay más de 50 edificaciones de diverso pelaje que van desde palacios, hasta tumbas reales. Fue una época de esplendor, y uno de los últimos emperadores de la Dinastía Nguyen.

Tumbas de Khai Dinh.

Parece sacada de una película de samurais. Metida en un monte, tiene todos los elementos para parecer una fantástica aventura, en donde las dos filas de guardaespaldas parecen que recobrarán la vida en cualquier momento, para proteger al emperador.

Este bosque de soldados, son llamados también, «con ciertas pretensiones», los Guerreros de Terracota de Vietnam. Craso error, el cemento domina el recargado edificio, porque fue construído por uno de los últimos emperadores del país entre 1920 y 1931, en plena época francesa.

 

Por eso, tras subir los 37 escalones hasta el palacio y mausoleo, vemos dos influencias claras. Una romántica y otra india. Todo es opulencia, que su hijo tuvo que terminar. Como en el caso de todas las tumbas, se construyeron con gran esfuerzo de la población local, que usualmente terminaba revelándose por los impuestos que estas construcciones generaban.

Muy cerca de la ciudad de Hue, suelen costar unos 3 euros para entrar en cada una de las tumbas. El resto de las Tumbas serían:

Tumba Imperial del Emperador Gia Long
Tumba Imperial del Emperador Minh Mang
Tumba Imperial del Emperador Thieu Tri
Tumba Imperial del Emperador Duc Duc
Tumba Imperial del Emperador Dong Khanh

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