La adusta York

 

Yorkshire, es un terreno plano, rural, agrícola, y para muchos británicos tremendamente aldeano. No es un desmérito sino una conjunto de parajes perfectos para disfrutar de escenarios que se han mantenido inmutables, durante cientos de años. Y continuamos con castillos de película. Y si en la etapa anterior, había sido Orgullo y Prejuicio está vez es el Castle Howard, escenario de Retorno a Brideshead y morada de la familia Howard durante años. 

Una estructura imponente, hermosa, pomposa, y que produce un cierto escalofrío cuando entras desde lo lejos. Como conocía el castillo, mis pasos se pierden en York, capital de Yorkshire. No solo por el perrito de lanas del mismo nombre, o por el exquisito Pudding que adorna cualquier asado británico de domingo.

Y es que la zona en invierno, hace desear refugiarse en un pub, y perderse en los “matices” de untoso y tradicional plato. En uno de esos lugares centenarios, en donde el olor a madera vieja, cuero, y salsa Gravy resultan el escenario perfecto para desmontar una leyenda urbana. “la comida británica, no es tan mala“.

Hoy en día, York es una pequeña localidad que sigue representando la esencia de lo británico. Ciudad de película atesora todos los tópicos de una Gran Bretaña tradicional.

Nombre contundente que ha sido protagonista del devenir histórico de un país durante miles de años. Ricardo II, quiso hacer de ella la capital de reino hasta que fue depuesto. Tras la Guerra de las Dos Rosas, fue la capital de norte, y otra de las cabezas de la iglesia anglicana junto con Canterbury.

Los cascos históricos medievales son prácticamente inexistentes en el país, por haber construidos en madera. Incendios, guerras, revoluciones industriales, falsa modernidad han hecho que sea la única casi intacta. Y visita obligada en el país. The Shambles su casco histórico, es un laberinto de casitas centenarias, algunas con fachadas en falso equilibrio, amontonadas, sobre callejuelas encantadoras, y plagadas de salones de té cuento, tiendas de artesanía hacen de ella el paseo más encantador de todo el país.

York conserva otros atractivos, como edificios destacados como la Torre Clifford; una especie de guardian, que formaba parte de un castillo defensivo, sus murallas con las puertas medievales, el Guildhall y un aire deliciosamente provinciano y tranquilo. Sobre todo, posee el museo ferroviario más grande del país, y que por si solo justifica una visita a este interesante punto del norte del país.

 

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