ANGKOR: En busca del reino perdido

Cuando hablamos de reinos perdidos, nos referimos a aquellos que quedan en el subconsciente fantástico de exploradores, viajeros y arqueólogos. Nos imaginamos a Indiana Jones cortando lianas en la selva, hasta que aparece una enorme cara de piedra, que parece sacada de otro mundo. Angkor no estuvo perdida, pero solo fuimos conscientes de la existencia de esta colosal civilización hasta que Henri Mouhot, el explorador francés, en medio de la selva camboyana, se topa con ella de bruces, por casualidad. La selva se la estaba comiendo.  

Cuando miramos a una de las puertas de la ciudad, nos quedamos tan maravillados de su monumentalidad y rareza, que comprendemos lo que tuvo que pensar Henri Mouhot, cuando la contempló por primera vez.  Si pensamos en imperios poderosos Angkor, la capital del antiguo reino Khmer (Jémer) es el ejemplo más destacado de esplendor, opulencia, poder y sobre todo derroche artístico, en más de 900 estructuras que todavía quedan en pié, en unas dimensiones de más de millón y medio de metros cuadrados. Yo la visité como parte de un crucero fluvial, en el Indochine II de la compañía CroisiEurope, que suele comenzar en Siem Reap, en las inmediaciones de las ruinas. 

Nada en el planeta se asemeja a Angkor. En tamaño, monumentalidad, y sofisticación, es una experiencia que quedará grabada en tu retina durante toda tu existencia.

Nuestro dicharachero guía de CroisiEurope, Soue iba mostrándonos orgullosamente, y con emoción, poco a poco, la ciudad. Cuando navegamos por los procelosos fosos defensivos del templo de Angkor Wat, dentro de Angkor Thom, nos imaginábamos el grado de desarrollo que alcanzó el imperio Khmer desde los siglos IX a XV, cuando la ciudad fue abandonada. Novios paseando, camboyanos sonriendo, locales cazando serpientes para comer, o nenúfares, algo muy socorrido en la cocina camboyana. 

Hablan de Roma como la urbe más populosa de cualquier antigua civilización. En Angkor vivían un millón de personas. Algo tan extenso, que debemos ir de punto a punto en la ciudad, con pequeñas furgonetas.

El servicio de CroisiEurope en Angkor Wat, la compañía de cruceros fluviales francesa, pone en listón muy alto, con un programa de visitas precrucero, super completo

Es virtualmente imposible ver todas las ruínas, salvo que te quedes varios días. Estas serían mis recomendaciones. Primero hay que comprar la entrada…¡¡¡62 dólares¡¡¡. Precio elevado, pero tras visitar la zona arqueológica compensó hasta el último centavo. 

MI LISTA ESENCIAL DE ANGKOR 

Sencillamente inabarcable. Pero mi visita incluyó las siguientes maravillas. 

Templo de Bayon

Tan irreal, que parece una civilización de otro mundo, y que rivaliza en belleza con Angkor Wat. Sinuoso, enigmático y lleno de pasadizos. Procuremos no tocar nada; nos da la impresión de que cualquier trampilla se puede abrir ante nosotros. De nuevo Hollywood nos hace soñar. De estilo budista, es del siglo XII, y fue construido para satisfacer el ego desmedido del rey Jayavarman VII. De tres niveles. com 11.000 figuras, 54 torres con 200 enigmáticas cabezas, y sobre todo unos soberbios murales que nos muestran como era la vida en el Imperio Khemer. Sus batallas, arte, cultura, y actividades cotidianas. 

Templo de Angkor Wat

Angkor Thom es la ciudad que incluye templos, palacios, estructuras varias, y dentro Angkor Wat es su templo más emblemático. Construído por el rey Suryavarman II eI siglo XII, es un icono turístico, y además un destino en sí mismo. Nunca estuvo deshabitado, y fue mantenido en perfecto estado por los monjes. Este colosal edificio era el centro político religioso del imperio, y no se escatimaron esfuerzos en su construcción.

No solo es el conjunto religioso más grande jamás construído, sino que en él, se dilapidaron recursos para la mayor gloria del Imperio Khmer. En forma de loto, tiene 42 metros del altura, cinco imponentes torres, y patios interiores con estanques. Desde 1995 es Patrimonio de la Humanidad. 

Entro en uno de sus patios, me siento, cierro los ojos, y sueño con el Imperio Khmer. Es fácil. Parece que casi todo está intacto. Huele a incienso. Un monje da la bendición a los turistas. 

Mirando la magnificencia del entorno, voy cientos de años atrás, e imagino la escena cuando todo refulgía. Elefantes, cúpulas doradas, soldados, coloridos nobles, bailarinas exóticas, y una animación inusitada mientras que en Europa estábamos sumidos en una triste e insulsa Edad Media. 

Templo de Banteay Sam

Apartado del conjunto principal varios kilómetros, este templo es una agradable sorpresa. A bastante distancia de Siem Reap, y de Angkor, Banteay Sam, parece un mini Angkor Wat. Muy de estilo hinduista, está dedicado a Visú, y profundamente ornamentado, en donde no faltan sugerentes estatuas de monos, muy presentes en su mitología. Dos recintos amurallados, en donde destacan unas deliciosas galerías columnadas. 

Templo de Ta Prohm

No se sabe a ciencia cierta, porque una capital tan cosmopolita y poderosa fue abandonada. Muchos dicen que por el empuje del reino de Siam (actual Thailandia), o la falta de agua, pero mirando a este templo enigmático, inmortalizado por ser el escenario de una de las películas de Tomb Raider, pensamos que los Khmer pudieron temer, que las invasoras raíces, que salen como una maldición del subsuelo, eran como un castigo divino a su osadía y arrogancia. Cientos de arboles se han fusionado con las ruinas, condenando a este templo, y a otros muchos a su desaparición. Justicia poética. El hombre quiso dominar la jungla, y la jungla recupera lo que es suyo. 

Otros edificios civiles que visité, estaban dentro del recinto real de Angkor Thom. Entre otros, la Terraza del Rey Leproso, Palacio Real, Terraza de los Elefantes, el Phimeanakas y el Baphuon. Una mínima parte de lo que encierra la zona de Angkor. 

 

CIUDAD DE SIEM REAP
Pequeña ciudad de provincias, ha evolucionado de ser una localidad enfocada a la industria de la pesca, agraria, y muy rural, a una de los centros turísticos más importantes del país. El tener a Angkor al lado, es el leif motiv actual de su existencia. Paseé al anochecer más allá de la zona de sus hoteles. Hay una lujosa y moderna zona turística, con refinados establecimientos occidentales, pero quiero ver gente local. 

El Mercado Nocturno, aunque muy turístico, y sus puentes de madera sobre el río caracterizan el latir urbano. Tráfico incesante, puestos de comida, ajetreo asiático forman parte de un pueblo que comienza a sonreír de nuevo, tras el tremendo conflicto civil, que los agitó durante años

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