lun. Jul 22nd, 2019

Huyendo a Asia en el Silver Shadow

Siempre me he sentido «persona» en los barcos de Silversea. Persona significa, no ser uno de los miles de pasajeros que entran en cualquier enorme, usualmente anodino, y desproporcionado gran barco de crucero. Perderse anónimo entre la muchedumbre. La primera vez fue en el Silver Cloud, y volví un año después. Cuando entré en el barco un tripulante me dijo «bienvenido de nuevo Mr Camino».

Me sentí como en casa. Si viajas con una infinita pena en el alma, perderte en un alejado paraíso es una terapia necesaria. Y si puedes sentirte en casa, a miles de kilómetros es perfecto. Meto su foto en la maleta, la cierro, encierro las penas funerarias en el armario, y bajo a las seis de la mañana hacia la estación. No es que me vaya a Asia en tren (Renfe no llega a tanto), sino que el tren comienza a ser un aliado conveniente para los sufridos viajeros gallegos. Adelanto el reloj 24 horas. A nadie le importa lo que ocurrió en Madrid hasta el día siguiente, cuando volaba a Hong Kong y luego a Kuala Lumpur.

El Silver Shadow me esperaba en Singapur para visitar Borneo, y tres escalas de Filipinas. De esos destinos a los que previsiblemente no viajarías solo, pero tal vez sí lo haces en un barco de forma cómoda.

EL VUELO

Hay aerolíneas y aerolíneas. Y Cathay Pacific, la compañía de Hong Kong es una de esas en donde todo funciona como una suave melodía oriental. Temprano, muy temprano, el flamante A350, me esperaba en la T4S de Barajas. Como la oferta en Premium Economy era increíblemente tentadora reservé el asiento 30A que me garantizaba un amplísimo espacio adicional. Auxiliares delicadas que se movían como danzando un ballet por la cabina, un avión con solo dos meses de antiguedad, y un catering soberbio hizo dormirme tres horas después de despegar. La atmósfera hacia Hong Kong era propicia, y me despierto a unas horas del destino, cuando el desayuno se percibía en la cabina. Cuando despuntaba el día, el A35o toca las pistas del aeropuerto. Me quedaba una pequeña escala para coger una conexión con Kuala Lumpur.

No conocía la capital Malaya, y llegar 24 horas antes para descubrir los encantos de Kuala Lumpur. Y si haces algo, hazlo con estilo. El Hotel Colonial Majestic, una verdadera institución, era especialmente atractivo. Tras un vuelo turbulento (aunque no dramático) con Cathay Dragon (la low cost) de Cathay Pacific, aterrizo en el aeropuerto de Kuala Lumpur. Una ciudad excitante, moderna, colonial y mestiza.

EMBARQUE

El despertador sonó a las 4:30. Tocaba otro pequeño vuelo a Singapur desde Kuala Lumpur. Mi estancia había sido espectacular, aunque el hotel, no había despertado las expectativas. Tras tomar el KLIA Espress desde la estación central, embarco en el B737 de Malaysian Airlines con una cierta suspicacia. El día estaba luminoso a la hora del despegue, y no era previsible que no perdiéramos en cualquier lugar del Mar de China como el MH370. Mi experiencia con Malaysian Airlines, fue espectacular, profesional,  los 45 minutos fueron placenteros, y la aproximación a Singapur Changi muy luminosa y suave.

Tras un trayecto en metro hasta la terminal de Harbour Front, cruzo el centro comercial que engloba la terminal de cruceros de Singapur. Un triste mostrador de Silversea, con un soso y taciturno tripulante daba la bienvenida a los pasajeros que iban entrando en el coqueto barco. Una vez dentro del barco noté que algo pasaba. Las filas de mayordomos que nos dan siempre la bienvenida con una copa de champán, y te conducen a los camarotes de forma individualizada no estaban. ¿Qué estaba pasando?. Me dirijo a mi camarote, sin que nadie me conduzca a él. Era un mal presagio.

Singapur me ofrecía unas ocho horas, antes de zarpar. El calor era tremendo, y el cielo amenazaba con descargar un enorme chaparrón monzónico.

CAMAROTE

El Silver Shadow comienza a tener unos años. A pesar de haber cabinas libres más al centro del barco Silversea se negó a cambiar el mío demasiado la proa. Desde sus comienzos, la compañía solía repetir un slogan: «Silversea Jamás dice no», sin embargo en esos momentos, el slogan comienza a desdibujarse. ¿Será tal, una consecuencia de su entrada en el ámbito de Royal Caribbean?. De todas formas, todo se mantenía de forma impoluta.

Cualquier camarote de Silversea dispone de las siguientes «virtudes».

  • Gran ventanal que proporciona vistas panorámicas
  • Salón
  • Dos camas individuales o cama de matrimonio
  • Baño de mármol con dos tocadores, ducha independiente y amplias bañeras
  • Armario vestidor con caja fuerte individual
  • Radio despertador con base para iPod
  • Teléfonos con marcación directa
  • Nevera y mini-bar abastecido con sus preferencias
  • Supremos colchones y la almohada de su elección
  • Albornoces y zapatillas
  • Selección de artículos de aseo europeos (usualmente Bulgari)
  • Tocadores con secador
  • Escritorios con papelería personalizada
  • Acceso ilimitado a Internet Standard
  • Televisor(es) de pantalla plana
  • Contenido móvil interactivo gratuito

De espacio generoso, sus colchones son espectaculares. Muebles clásicos, colores suaves, es lo mejor de Silversea en cualquier de sus barcos. Un lugar perfecto, para descansar con estilo. Me ducho con los inconfundibles amenities de Bulgari, al tiempo que el mayordomo se ofrecía a deshacer mi maleta, por mí. El champán esperaba sobre la mesa, al igual que los sobres de bienvenida, con mensajes personalizados. Siempre es agradable volver.

EL BARCO

El Silver Shadow, y su gemelo el Whisper están en un interesante momento de espera. Metidos en medio como una especie de Sandwitch, entre los nuevos, grandes y novísimos Muse Class, y los pequeños exploradores, ofrecen rutas tradicionales. Salido de los astilleros de Mariotti de Génova en el año 2000, es ligeramente más grandes que los primeros barcos de la compañía (Silver Wind y Cloud), pero manteniendo el grueso de las instalaciones. Aunque ya con unos años a sus espaldas, sigue siendo deliciosamente intemporal. Cierto que necesita a gritos, darle un aire más fresco y actual, sin embargo se respira elegancia en cualquiera de sus esquinas, como un refinado hotel boutique. No tiene formulas decorativas actuales, pero resultan muy agradables. Como el buen hotel de toda la vida.

Obras de arte, detalles especiales, monta una distribución muy cómoda para los pasajeros. Camarotes de la mitad del barco hacia proa, y zonas comunes hacia popa. Eso garantiza una óptima separación entre ocio y descanso. La cubiertas van desde la 4 a la 10. El restaurante principal está en la cubierta 4, y va de babor a estribor. En la 5 encontramos la mayor parte de las instalaciones. El gran teatro, con un delicioso bar «art decó» en su antesala; además un acogedor lobby ovalado con flores, maderas claras y muebles de mármol. Por otro lado, tambiéb encontraremos  boutique, casino. El teatro sigue en la cubierta 6. En la 7 encontramos el Buffet La Terrazza, con una deliciosa zona exterior, mirando al mar.

En la 8 encontramos el Panorama Lounge, que es uno de los epicentros de la vida social del barco, aunque necesita una urgente renovación. Muebles anticuados, tapicerías poco afortunados, y un exceso de sillones, no permiten que los pasajeros fluyan cómodamente por el salón. Además la librería, sala de internet y una pequeña piscina, con un grill y bar.

Para concluir, el gran SPA en la cubierta 10, la preciosa Observation Lounge con otra librería de buen tamaño, y una cubierta de paseo. En dimensiones, instalaciones, y servicios es un barco admirable, con un ratio espacio por pasajero de 74; uno de los mejores del sector.

GASTRONOMIA

Las navieras de lujo, se caracterizan no solo por la exquisitez en el servicio de sus restaurantes, sino en los recursos que emplean en los menús de sus pasajeros. Con medias por pasajero pasajero de unos 500 euros diarios, se contratan a los mejores chef para mimar los a paladares más delicados. Las cocinas son pequeñas, pero todo se elabora de forma individualizada para los 382 pasajeros. Ingredientes frescos, recetas cuidadas e imaginativas, se sirven en su restaurante principal en comida y cena.

El Buffet La Terrazza se convierte en un sublime restaurante temático italiano por la noche; el servicio de habitaciones se realiza plato a plato, con el mismo esmero que en el restaurante, pero hay algo que resalta gastronómicamente. Y es el Pool Grill, en el exterior. Sirve de punto de restauración, pero brilla especialmente por la noche, siendo otro punto temático más.

Especialmente popular, es un grill en donde cada pasajero asa su comida en rocas calientes. Marisco, pescado, carnes, se acompañan de unas deliciosas ensaladas, y acompañamientos perfectos. Sin embargo, por momentos, su chef holandés presentaba una cierta indefinición en los platos, lo que hacía que ciertas opciones fueran ligeramente decepcionantes, y faltaba sabor, sustancia, y gracia en muchos de sus platos, y por supuesto en unos postres que se quedaban a medias.

Como naviera «all inclusive», la carta de vinos, champagne y licores es amplísima.

SERVICIO

Otro de los puntos que la compañía debe vigilar, aparte de que el servicio de reservas no se molesta por solucionar problemas concretos, es una frialdad inexplicable por momentos. No quiero decir que sea un mal servicio. Al contrario, es delicado, suave, agradable sobre todo en su recepción: uno de los mejores equipos, que he visto en mucho tiempo. Los mayordomos son espectaculares, y te hacen sentir una celebridad. En La Tezzarra hacen una tarea increíblemente buena, pero por primera vez me he topado con algún «garbanzo negro», como Julia en el servicio de restaurante. Algo no aceptable en una naviera de lujo.

No sé si es porque es germana, pero creo que debe pulir actitudes en su trato tosco, con unos pasajeros que esperan lo mejor del mercado. Ciertas actitudes pueden incluso considerarse algo descorteses.

ENTRETENIMIENTO

Silversea tiene la costumbre de vender cruceros parciales. Es una buena costumbre, solo que tendrían que avisar que los servicios pueden que no estén disponibles, como el cocktail de los Venetian Society, que pueden ocurrir en el siguiente tramo, y que en el desembarque no se organicen traslados al aeropuerto, dejándote ciertamente «vendido» en ciertas escalas.

Cuando nos presentaron al capitán búlgaro me dije ¿»perdón»?. ¿Dov’è il capitano italiano?. ¿Será tal vez porque Royal Caribbean está haciéndola menos italiana, y más universal?. Unos shows sacados de cualquier barco de Royal, y que la italianidad haya desaparecido de cualquier segundo, me hacen pensar que la transformación ha comenzado.

Con unas rutas tan excitantes, la animación es lo de menos. No obstante están acorde con el tamaño del pequeño barco. Conferencias interesantísimas, seminarios de vinos increíbles, invitados relevantes a bordo, convierte los programas de entretenimiento en algo perfecto. Apasionantes los «cooking shows», y el resto de programas de entretenimiento presentados, sinceramente perfectos. En esto, creo que la compañía están haciendo un trabajo excepcional.

ESCALAS

Si hay algo que Silversea haga a la perfección, es programar cruceros especiales, por lugares únicos del planeta. Su oferta de cruceros por Asia es imaginativa y especial. Atraca en lugares en donde otros barcos no suelen hacerlo, y su programa de excursiones es especialmente brillante y variado. Salir de Singapur, y visitar Sandakan, un puerto malayo de Borneo, especialmente valorado para visitar las reservas de orangutanes autóctonos, y la riqueza de flora local. Sandakan no ofrecen grandes atractivos, pero sí un mercado delicioso, en donde todavía podemos ver a los pescadores descargar sus productos.

Filipinas es un lugar poco visitado por las navieras. Puerto Princesa, en  la Isla de Palawan, y una de las ciudades más importantes del país, es perfecta para visitar sus famosas cuevas y ríos subterrános, explorar entornos semitropicales, y en mi caso disfrutar de  los placeres playeros de islas muy poco exploradas en Honda Bay. Corón, otra de la escalas Filipinas es un lugar privilegiados de la tierra, al cual cualquier viajero debe visitar una vez en la vida. No es fácil llegar, y los barcos es la forma perfecta de entrar contemplando las formaciones rocosas mágicas y prodigiosas. Perderse en playas privadas, hacer submarinismo, o navegar por lagos interiores de aguas turquesa, como el Lago Kayangan.

Mi crucero se termina en la exótica Manila. Una de las urbes más desconocidas de Asia, y con fuertes influencias hispanas. Desde el Fuerte Santiago, o intramuros en donde se conservan decenas de edificios coloniales de la época cuando era nuestra perla más valorada. Visitar el Cementerio Americano o perderse en el moderno barrio de Makati, con un Skyline que no desmerecen nada de otras urbes como Kuala Lumpur o Singapur.

CONCLUSIÓN

Silversea siempre fue considerada la apuesta boutique de lujo, a las grandes navieras americanas. Fundada por la familia italiana Lefebvre, pretendía crear una naviera basada en el lujo «a la europea», con un toque personal. Durante estos años, su crecimiento ha sido tan espectacular, que útimamente ha sido adquirida por Royal Caribbean. Es muy pronto para decir si la naviera perderá su alma, para hacer un producto menos «boutique», pero más al gusto de sus selectos pasajeros. 

A groso modo sigue ocupando la tabla alta de las navieras «gourmet», pero con inexplicables «peros», que desmerecen el resultado final del producto. Algo que no ocurría hace años. No quiero pensar que sea algo definitivo, ni un intento de hacerla más estándar, con rebaja de costes, y que las notas negativas de esta singladura haya sido simplemente una confusión temporal. 

No obstante, y a pesar de los «peros», quien embarque en Silversea, encontrará un producto de ultra calidad, en donde la orientación final, es hacer sentir a sus pasajeros como una gran familia, navegando en un ambiente individualizado y refinado. 

 

 

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